martes, 19 de junio de 2012

Manos temblorosas

MANOS TEMBLOROSAS



La habitación transmitía una sensación de frialdad, quizás fuera por sus paredes blanquecinas o por su luz espectral. Aunque, posiblemente, todos los hospitales eran así; no puedes esperar que en un lugar en el que cada día muere gente haya una chispa de calidez.
Esperé sentada en aquella sala, hacía mucho tiempo que buscaba tener esa oportunidad. Y cuándo por fin lo he conseguido, me encuentro atemorizada, no sé de que forma actuar. Lo único que sé con certeza es que debo entrar y verlo con mis propios ojos.

lunes, 4 de junio de 2012

Intentalo, solo tienes que recordar (IV)

Intentalo solo tienes que recordar (VI)

Intentaba leer el libro que tenía entre mis manos, releía cada línea una y otra vez pero era como si mirara una página en blanco. Mi cabeza estaba centrada en otra cosa, en un lugar muy lejano. Llevaba en ese estado varios días, justo desde mi última conversación con el chico enigmático.

jueves, 24 de mayo de 2012

Intentalo, solo tienes que recordar (III)


Intentalo, solo tienes que recordar (III)



El fin de semana comenzaba mejor de lo previsto, nos habían invitado a una fiesta en un club nocturno muy conocido, y bueno, ¿quién era yo para negar esa invitación?. Me puse mis mejores galas, que no pasaban de normalitas, un vestido negro azabache a media pierna con la espalda descubierta y unos tacones a juego; y me dirigí hacia allí. Llegué a la hora acordada, y allí estaba Lexi, imponente como siempre, me cogió del brazo y me arrastró hacía el interior del local.

sábado, 28 de abril de 2012

Intentalo, solo tienes que recordar (II)

Intentalo, solo tienes que recordar (II)

Intenté abrir la puerta de mi apartamento, y tras varios intentos logré entrar sin tener que derribar la puerta. Solté mi abrigo en la silla del comedor, y me dirigí veloz hacía la cocina. Cogí del pequeño armario una botella de vino, en la etiqueta podía leerse una advertencia “Solo en caso de emergencia”, y este era uno de ellos.

jueves, 26 de abril de 2012

Intentalo, solo tienes que recordar (I)

Intentalo, solo tienes que recordar


La cena se había alargado más de lo previsto, y ya sabes lo que se dice, cuánto mejor te lo pases con mayor rapidez pasara el tiempo. Decidí que debía irme por el bien de mis estudios, ya que al día siguiente tenía un examen muy importante de Bioarqueología. Cogí mi elegante gabán azul marino y me despedí de mis amigas.

miércoles, 25 de abril de 2012

Aunque no la llames, aparecerá

Las nubes se vislumbran en el horizonte, un paraje desolado que no ayuda a mejorar mi estado de ánimo. El silencio solo se ve interrumpido por pequeñas ráfagas de viento que agitan las ramas de los árboles. Estoy de pie, quieta y sin saber que hacer. La gente pasa a mi alrededor, absortos en su vidas, sin tiempo para pensar en los demás. Ni pararse a preguntar si esa sonrisa demuestra tu felicidad o simplemente es para ocultar la tristeza que sientes en tu corazón. Pero aún así,  sigo allí, parada en medio de la nada, esperando una señal. Pero he descubierto que nunca llegara y que soy yo la que debe dar el paso, que nadie lo hará por mí. El problema es que nunca he sido buena tomando decisiones, y esta vez no será distinto. Por eso tengo miedo a equivocarme, pero la vida está pensada para eso, para tomar decisiones incorrectas y aprender de ellas. Al menos eso suelen decir, y en el momento de la verdad nos echamos atrás. Las nubes cada vez se tornan más grises, el tiempo se ha puesto de acuerdo con mis sentimientos. La tormenta no ha hecho más que empezar, y no veo el momento de que termine. Las finas gotas de lluvias, casi invisibles al ojo humano, caen sobre mí. Mi pelo empieza a mojarse, mis ropas están empapadas pero no soy capaz de encontrar cobijo. Las lágrimas surcan mi rostro, emanando sentimientos que no soy capaz de expresar. Y cuándo todo parece estar perdido, la persona que de verdad se preocupa por ti, aparece sin ser llamada. Trae un abrigo y te protege del frío, después abre el paraguas y te cubre de la lluvia. Y con solo unas palabras te ayuda a tomar la decisión correcta: "Sigue el camino que te haga feliz, no importa si es el acertado al ojo de los demás". En ese momento sabes que te apoyara en todo lo que hagas y tienes la confianza suficiente para saltar al vacío sin miedo a fracasar.

miércoles, 11 de abril de 2012

Ahora sé que el tiempo no ayuda

 Ahora sé que el tiempo no ayuda

Me quedé mirando como las oportunidades se escapaban entre mis manos, como los finos granos de arena que atrapas en un día de verano. Me quedé sentada mirando como te marchabas lentamente de mi lado, pensando que quizás fuera la última vez que podría verte. Mi corazón me gritaba que fuera tras de ti pero hice caso a la razón, y guarde esos sentimientos en una pequeña parte de mi mente. Pequeña comparada con todo lo que había que guardar, así que no puedo evitar que poco a poco esos sentimientos escapen. En pocos minutos se abrió una brecha, y más tarde le siguieron más. Ahora todo lo que siento por ti vaga por mi mente a su libre albedrío, sin dejarme ni un solo segundo de descanso. Todas las imágenes, todas las palabras y miradas que vivimos; aquellas que hicieron aflorar nuestro amor, que siempre quedarán en el recuerdo y nunca traspasaran la fina línea del olvido.
Y ahora gracias a revivir cada momento, pude responder a la única pregunta que jamás formulé, ¿podría lo nuestro volver a repetirse?. No, nuestro amor mostró todo su esplendor en primavera y murió cuándo la estación cambió al igual que la belleza y la delicadeza de las flores.

El tiempo no ayuda, solo hace que las relaciones se marchiten.