Ahora sé que el tiempo no ayuda
Me quedé mirando como las oportunidades se escapaban entre mis manos, como los finos granos de arena que atrapas en un día de verano. Me quedé sentada mirando como te marchabas lentamente de mi lado, pensando que quizás fuera la última vez que podría verte. Mi corazón me gritaba que fuera tras de ti pero hice caso a la razón, y guarde esos sentimientos en una pequeña parte de mi mente. Pequeña comparada con todo lo que había que guardar, así que no puedo evitar que poco a poco esos sentimientos escapen. En pocos minutos se abrió una brecha, y más tarde le siguieron más. Ahora todo lo que siento por ti vaga por mi mente a su libre albedrío, sin dejarme ni un solo segundo de descanso. Todas las imágenes, todas las palabras y miradas que vivimos; aquellas que hicieron aflorar nuestro amor, que siempre quedarán en el recuerdo y nunca traspasaran la fina línea del olvido.
Y ahora gracias a revivir cada momento, pude responder a la única pregunta que jamás formulé, ¿podría lo nuestro volver a repetirse?. No, nuestro amor mostró todo su esplendor en primavera y murió cuándo la estación cambió al igual que la belleza y la delicadeza de las flores.
El tiempo no ayuda, solo hace que las relaciones se marchiten.

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