Intentalo, solo tienes que recordar (II)
Intenté abrir la puerta de mi apartamento, y tras varios intentos logré entrar sin tener que derribar la puerta. Solté mi abrigo en la silla del comedor, y me dirigí veloz hacía la cocina. Cogí del pequeño armario una botella de vino, en la etiqueta podía leerse una advertencia “Solo en caso de emergencia”, y este era uno de ellos.
Lo descorché, serví dos copas y me senté en el sofá junto con mi amiga. No sabía bien por dónde empezar así que ella comenzó por mí:
- Aless, me estas empezando a asustar, ¿que es lo que ha
pasado?.
- No estoy muy segura, es lo más extraño que me ha pasado
nunca.-dije mientras tomaba un sorbo-.
- Déjate de tanto misterio y cuenta.-me instó impaciente-.
- Bueno, venía de cenar con los Miller, ya sabes, como cada
jueves.
- Sí, sí...
- Y cuándo estaba en la parada de autobús, se acercó un
coche y paró justo delante mía.
- ¿No me digas que todo esto es porque te confundieron con una
prostituta? Normal, si es que en ese barrio y encima con ese
abrigo...
- ¡Lexi!.-bramé-. Espera, ¿qué problema tiene mi abrigo?.
- Ninguno, solo que...bueno tu sigue con la historia.
- Si me dejaras ya te la habría contado.
- Ya me callo, no te preocupes.-hizo un extraño gesto, como si
cerrara una cremallera y después espero a que continuase-.
- Bueno, el conductor intento llamar mi atención, pero hice
caso omiso. Hasta que de la parte trasera salio un chico.
- ¿Pero estaba bueno?
- ¿Tú no ibas a estar callada? Además que más da eso, no
iba a liarme con él ni nada.
- Vale, vale. Sigue contando
- Entonces el chico me ofreció llevarme a casa, y como es
obvio, le dije que no. No iba a irme con el primer extraño que se
me cruzara.
- Lógico, a saber si es un psicópata que quiere matarte.
- Voy a hacer como si no hubiera escuchado lo que has dicho. Y
no me mires con esa cara.
- Anda sigue contando.
- El chico me respondió que sí le conocía y que sabía
perfectamente su nombre, pero que no quería recordarlo. Después me
dijo que cuándo lo supiera se lo hiciera saber y se marchó sin
más.
- ¿Y se marchó?
- Sí
- Bueno, ¿y quién es?
- No lo sé, ese es el problema. Al principio me resultó
familiar pero nada más.
- A lo mejor es alguien del instituto o un amigo de cuándo
eras pequeña.
- No, en ese caso sabría quién es.
- Pues chica, no tengo ni idea. Y de todas maneras que más
da...no lo vas a volver a ver.
- Ya, pero creo que pretendía que yo lo recordara.
- Pues si es eso lo que quiere, que te diga quién es
directamente y se deje de tonterías. No pretenderá que dejes tu
vida tan solo por saber quién es.- dijo con un tono enfurecido-.
- Pues lo ha conseguido
- ¿Que ha conseguido qué?
- Que deje mi vida, joder.
- ¿Por qué dices eso?
- Porque dentro de unas horas tengo un examen, y no he repasado
ni he dormido nada.
- ¿Examen? Es verdad, que mañana hay clases. Dios no me
acordaba, será mejor que me marche.- se terminó la copa de un
sorbo y se levantó-.
- Espera, se supone que estas aquí para aconsejarme.
- Mira, no te rayes por eso. Tú pasa del tema y punto, si te
acuerdas de quién es, mejor; y si no, pues no pasa nada. Ahí
tienes el consejo que querías.
- Gracias, pero hasta esa conclusión había llegado yo sólita.
- ¿Entonces para que preguntas?
- También es verdad.- asumí-.
- Bueno, me largo. Ya el sábado quedamos para salir. Y sí sabes algo de chico-misterioso llámame, da igual la hora que sea.
- Venga, adiós.-le dije mientras salía con mucha prisa hacía
su coche-.
Hablar con ella no había servido de mucho, sabía que no debía darle importancia al asunto, pero siento la necesidad de saber todo acerca de él.

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