jueves, 24 de mayo de 2012

Intentalo, solo tienes que recordar (III)


Intentalo, solo tienes que recordar (III)



El fin de semana comenzaba mejor de lo previsto, nos habían invitado a una fiesta en un club nocturno muy conocido, y bueno, ¿quién era yo para negar esa invitación?. Me puse mis mejores galas, que no pasaban de normalitas, un vestido negro azabache a media pierna con la espalda descubierta y unos tacones a juego; y me dirigí hacia allí. Llegué a la hora acordada, y allí estaba Lexi, imponente como siempre, me cogió del brazo y me arrastró hacía el interior del local.
Aquel lugar era espectacular, parecía recién sacado de una serie de televisión de lo más chic, o cómo se diría ahora, in. La gente se movía entre los grupos, hablando de temas insustanciales y bebiendo cócteles elegantes. Y pronto mi amiga se unió a ellos, haciéndome entrar en el juego. Hablamos con mucha gente, demasiada para mi gusto, y siempre de trabajo; unos hablaban de sus inversiones en bolsa y otros de sus negocios en países extravagantes. Al llegar la medianoche decidí tomarme un descanso, me dirigí a la barra, a la esquina más apartada, y me senté. Cuándo pensaba que había logrado evadirme de todo, alguien se acercó a mí. Podía notar su respiración y como suavemente me acariciaba mí desnuda espalda. Acercó sus labios a mi oído y una voz masculina me susurró con sensualidad:

  • ¿Sabes quién soy?
  • No, pero me gustaría saberlo.
  • ¿De verdad quieres saberlo? Quizás esto te devuelva la memoria.

No musitó palabra alguna, solo me acarició la mejilla mientras que sus labios recorrían con suavidad mi cuello. Una sensación familiar que enfrentaba mis sentimientos. Me giré para poder contemplar su rostro, sus verdes ojos relucían bajo la tenue luz. Me mostró una sonrisa pícara, rozó sus labios con los míos y cuándo iba a abalanzarme sobre él se retiró. Y en un susurro casi inaudible dijo:

  • No deberías besar a desconocidos.
  • Se suponía que no eras ningún desconocido.- respondí-.
  • Hasta que no recuerdes mi nombre lo seguiré siendo.
  • No lo recordaré, así que, ¿por qué no me lo dices?.- me sentía frustrada, me había dejado con la miel en los labios, nunca mejor dicho-.
  • No te lo diré, simplemente recuerda.
  • Pero no sé que debo evocar exactamente.
  • Quizás una noche, en un concierto de un pequeño bar.-dijo en tono enigmático-.
  • Aunque me disgusta reconocerlo, he pasado demasiadas noches en bares. ¿Podrías ser un poco más especifico?.
  • Creo recordar que esa noche no ibas sola.
  • Nunca voy sola.
  • Pero esa noche era distinto.
  • ¿Por qué iba a ser distinto?
  • Porque ibas rodeada de tú séquito personal.
  • ¿Mi séquito? Creo que me he perdido en esta conversación.
  • ¡Vamos! ¿De verdad tengo que decir hasta los nombres de tus acompañantes?.- preguntó algo airado-.
  • Pues sí, nunca me ha gustado el misterio.
  • Eso es nuevo, pero si no te gusta te lo diré sin más.
  • Ya era hora. ¿Quién era mi acompañante?
  • Dijiste que era tu primo, aunque nunca estuve seguro. Un tal, ¿Eddie? Creo que se llamaba así.
  • ¿Edward?
  • Sí, eso es, Edward.
  • Hace años que no salgo con él.
  • Hace años que me conociste.
  • ¿Y pretendes que te recuerde? Debes de tener mucha fe.
  • Si, creo que tenía demasiada fe en ti.

Se acercó a la barra, cogió mi copa y se marchó sin decir palabra. Sentí el impulso de seguirlo, de intentar descubrir algo más, pero sabía que no lograría nada así que lo deje marchar. Me levanté y con la mirada busqué a Lexi entre el gentío. La distinguí pasados unos minutos, seguía hablando con el mismo grupo de antes. Me dirigí a ella, que me mostró una sonrisa de bienvenida y me dijo:


  • ¿Alessia? Estaba hablando con unos amigos.
  • Ya, he venido a despedirme.
  • ¿Te marchas?
  • Sí, acabo de recordar que tengo que terminar un trabajo.
  • Vale, un momento. Me iré contigo.

Por su tono supe que había descubierto mi engaño, y querría sonsacarme toda la información. Lexi no dejaría una fiesta así si no recibía algo a cambio. Tardó pocos minutos en salir y las dos nos fuimos en su coche, que ahora parecía la sala de interrogatorio de una serie de bajo presupuesto policíaca.

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